nueve meses de invierno y tres de infierno
"Cada persona es una elección absoluta de sí misma" J.P. Sartre.
"Fíjate que ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás, lo que me parece de gusto muy dudoso"
Vivir es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre.
Todo el mundo te hará daño de alguna forma, la cuestión es saber por quien vale la pena sufrir.
The minute you think of giving up, think the reason why you held on so long.
Farewell.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vayas llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste, pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia donde voy.
Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
Pablo Neruda.
Ausencia.
Habré de levantar la vasta vida
que aun ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces del día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges.
Bolero
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Y este fragmento:
La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas, los besos.
Y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.
Julio Cortázar.
Anormal, adj. Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia, el autor aconseja parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del Infierno.
El diccionario del diablo, Ambrose Bierce.
"qué se yo"
Yo. Sola. Inestable. Molesta. Irritable. Naufragando en "no sé"s y "ya fue"s.
Tú/él. Ahí. Allá. Acá. Abrazos. Besos. Sin tiempo. Tareas. Compromisos. "todo va a estar bien".
Nosotros. Somos y no somos. A veces sí y a veces no. Depende (la situación).
Ellas. Ahí. Allá. Nunca acá. Siempre en otro lado. Juntas (pero separadas).
A veces me convenzo de que la estupidez se llama triángulo, de que ocho por ocho es la locura o un perro.
¡Cobarde!
"Perfumes, recuerdos ajados como las flores que se guardan, sensaciones ocultas, de eso, mi querida, está hecha la memoria" dije al aire y corrí. Corrí como si hubiera un asesino persiguiéndome, y entonces solo cuando llegué a mi habitación me senté, y agitado saqué una caja de abajo de la cama. La abrí desesperado y empecé a buscar convencido de que iba a encontrar lo que quería. Saqué fotos y miles y millones de fotos, envoltorios rotos, cartas, papeles y un libro con olor a humedad que tenía una carta intacta, sin abrir.
Había llegado, era esa.
Temblaba. Temblaba como nunca antes y eso me hacía lucir débil, sensible, poco hombre. Fue en ese momento que una lágrima coronó mi actitud de completo cobarde. Quince años habían pasado desde que esa carta estaba en mis manos y nunca me había animado a abrirla para ver qué había sido de su vida, por qué me había dejado tan repentina y cruelmente. "¡SOY UN COBARDE!" grité, perturbado por mis pensamientos. Vivo inmerso en el pasado, mirando fotos de hace treinta años atrás, recordando mis hermosos momentos con ella, deseando que hubiesen sido eternos. Haciendome sufrir con olores y canciones propias de su persona, que hacían que la esencia de su alma regresara hacia mí por lo menos unos segundos.
Sí, definitivamente soy un cobarde. Porque un cobarde le tiene miedo al futuro, el peor de todos los monstruos que acechan al ser humano. Al no saber que va a pasar, a esa constante vida en la cornisa, desconociendo qué sucedería si me tirara.
Por eso, como buen cobarde, me refugio en aquello completamente seguro: la memoria. Porque mi memoria es increíblemente hermosa, llena de momentos que pasaron a ser recuerdos, de emociones y sensaciones, de perfumes y melodías. Pero lo más importante, es que mi memoria está total y completamente llena de ella.
"Porque de tí, mi querida, está hecha la memoria" dije como si la tuviera enfrente.
Rompí en llanto.
La dialéctica de la soledad.
Todos los hombres, en algún momento de su vida se sienten solos; y más: todos los hombres están solos. Vivir es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre. La soledad es el fondo último de la condición humana. El hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro. Su naturaleza -si se puede hablar de naturaleza al referirse al hombre, el ser que, precisamente, se ha inventado a sí mismo al decirle "no" a la naturaleza- consiste en un aspirar a realizarse en otro. El hombre es nostalgia y búsqueda de comunión. Por eso cada vez que se siente a sí mismo se siente como carencia de otro, como soledad.
[...] Así, sentirse solos posee un doble significado: por una parte consiste en tener conciencia de sí; por la otra, en un deseo de salir de sí. La soledad, que es la condición misma de nuestra vida, se nos aparece como una prueba y una purgación, a cuyo término angustia e inestabilidad desaparecerán. La plenitud, la reunión, que es reposo y dicha, concordancia con el mundo, nos esperan al fin del laberinto de la soledad.
{Octavio Paz. Fragmento}
"Un bonito día Caperucita Roja decidió llevar una cesta con alimentos deliciosos a su querida abuela, que vivía al otro lado de un bosque denso y oscuro...
Seguro que has oído este cuento cuando eras niña. Pero probablemente te contarán la versión más benévola: en la que la abuela se esconde en el armario y Caperucita Roja se salva de convertirse en el siguiente ágape del lobo feroz gracias a la aparición de un valiente cazador armado con un hacha. en esa versión todos acaban "felices y comiendo perdices". Pero así no acaba el cuento original. En él el resultado era muy distinto y mucho más siniestro. Durante años ha sido objeto de interpretación por parte de académicos y psicólogos.
Sería recomendable que lo tuvieras en cuenta durante las semanas siguientes.
No me conocen pero yo a ustedes sí.
Son tres. He decidido llamarlas:
Pelirroja uno.
Pelirroja dos.
Pelirroja tres.
Sé que las tres están perdidas en el bosque.
Y al igual que la niña del cuento, has sido elegida para morir."
Transmisión infinita.
Era un día normal para Eusebio. Se levantó a las 10, desayunó tostadas con mermelada de frutilla, tomó un té, se bañó y salió a pasear con su bastón y su sombrero de Cuba. Dio vueltas hasta que se cansó de pensar siempre en lo mismo. Sentía que algo faltaba. Sentía un vacío muy grande pero no sabía bien por qué. Quizás era hambre, quizás no.
Quizás era aquello que le faltaba hace años a su lado.
Cuando llegó, empezó a buscar su radio. La radio era lo único que al mismo tiempo que lo conectaba con la realidad, lo hacía volar como nada ni nadie. La radio había sido un regalo para ella. Había sido comprada en aquel viaje a Cuba de donde había traído su sombrero. La radio era ella. Era aquello que la hacía presente a pesar de todo. El problema estaba cuando no la encontraba, y últimamente eso pasaba seguido. Como si alguien estuviera tratando de que él se olvidara de ella. Pero eso era imposible. Pasar por una escuela hacía que se acordara de ella. Ver chicos con guardapolvos lo hacía. Desayunar con mermelada de frutilla también. Porque sabía que ella estaba presente. Algo de él, muy profundo, sabía que ella seguía en la casa acompañándolo mientras escuchaba la radio. Porque sabía que era ella quien se llevaba la radio. Porque algo tan simple como la muerte no podía desanclarla de su lado tan fácilmente.
¿Qué era, verdaderamente? Nunca, hasta ese momento, me había puesto a pensar en este problema; ahora me daba cuenta hasta qué punto había pintado la escena de la ventana como un sonámbulo.
-No, no es que fuera más superficial- agregué, como hablando para mí mismo-. No sé, todo esto tiene que ver con la humanidad en general, ¿comprende? Recuerdo que días antes de pintarla había leído que en un campo de concentración alguien pidió de comer y lo obligaron a comerse una rata viva. A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
¿Sería eso, verdaderamente? Me quedé reflexionando en esa idea de la falta de sentido. ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?
Ella seguía en silencio.
Era un día como todos los otros: la gente circulaba apurada, con cara de ocupada, sin pensar que un paso en falso puede significar una caída en plena calle. Yo, compenetrado en la rutina también, exponía mis postales, buscando algún extranjero al cual poder venderle. De repente, algo llamó mi atención. Un hombre caminaba lento y mirando hacia abajo entre la multitud. Pasó por mi puesto como si nada, pero no transcurrieron dos minutos que volvió. Se puso a observar fijamente una de ellas, una de unas casas en la zona de caminito. Noté cierta nostalgia en su mirada. Era una mezcla entre nostalgia y tristeza. Estaba tan compenetrado mirando sus ojos brillosos que por un momento pareció que todo el barullo ahora era silencio y estábamos nosotros dos solos.
Había pasado su infancia por las calles y los colores de caminito. Sus papás habían muerto cuando él era chico. Tuvo que criar solo a sus hermanos. Él era el dueño de la casa, nada podía ser peor. Por más de que sus ojos expresaran tristeza, yo sabía que él extrañaba todo eso. Lo extrañaba porque extrañaba a sus hermanos. Ellos eran todo para él, y ahora ya no formaban parte de su día a día. Estaba triste porque por más de que no le gustara, ahora estaba, como todos, inmerso en la rutina. Esa rutina que no te deja ni pensar en lo que pasa por el corazón. Supuse que el encuentro con mi postal lo había ayudado a salir de eso durante unos minutos. Supe que sus ojos encajaban perfectamente en los míos y con mis sentimientos. Supe que su historia era la mía.
Había pasado su infancia por las calles y los colores de caminito. Sus papás habían muerto cuando él era chico. Tuvo que criar solo a sus hermanos. Él era el dueño de la casa, nada podía ser peor. Por más de que sus ojos expresaran tristeza, yo sabía que él extrañaba todo eso. Lo extrañaba porque extrañaba a sus hermanos. Ellos eran todo para él, y ahora ya no formaban parte de su día a día. Estaba triste porque por más de que no le gustara, ahora estaba, como todos, inmerso en la rutina. Esa rutina que no te deja ni pensar en lo que pasa por el corazón. Supuse que el encuentro con mi postal lo había ayudado a salir de eso durante unos minutos. Supe que sus ojos encajaban perfectamente en los míos y con mis sentimientos. Supe que su historia era la mía.
Paramnesia.
"Si crees que la aventura es peligrosa, prueba con la rutina, es letal". Rutina. Repetición. Costumbre. Hábito. Automatismo.
Siempre consideré la rutina como algo similar a un círculo. Nunca termina. Una vez que el monstruo de la rutina se enfrenta a nosotros y, sin darnos cuenta, lo dejamos invadirnos, no se va más. Porque al entrar en un círculo necesitamos algo que nos de un empujoncito para desviarnos y salir.
Es imposible no caer en la rutina. Hay cosas a las que uno se acostumbra y no quiere salir, como por ejemplo una relación. Pero, el problema empieza cuando esa relación es tan rutinaria que ya pierde el gusto. La gracia. Las ganas de seguir siendo una relación. Cuando todo lo que pasa es automático. Cuando ya nada es hecho por impulso propio. Porque eso genera la rutina, perder conciencia de lo que estamos haciendo. Hacerlo porque sí, porque es costumbre, porque hay que hacerlo.
Hay que saber pararla. Hay que saber decir basta. Siempre hay que saber decir basta, porque todo en exceso hace mal. Un exceso de rutina traería un exceso de aburrimiento, porque, ¿No te aburrís cuando todo es igual? ¿Rutinario? ¿No te aburre cuando los problemas se vuelven costumbre? ¿Cuando las peleas lo son? ¿Cuando la alegría se vuelve tan rutinaria que es pesada? ¿Y cuando, incluso el no hacer nada se vuelve constante? Con la rutina, hasta lo bueno se torna repetitivo e insoportable. Cansancio. También trae cansancio. Pero el monstruo de la rutina nunca se cansa de atacarnos, porque él sí sabe ser constante -automático, repetitivo, habitual, acostumbrado- sin agotarse.
No existe el bien: la virtud sólo es una de las caras del terror. Cuando el hombre lo entiende, se da cuenta de que este mundo no es otra cosa que una broma de dios.
Todos son ignorantes, ingenuos, resignados. No creen en las cosas que no forman parte de aquello a lo que están acostumbrados a creer. Todos temen a Dios. Todos son cobardes a la hora en que podrían cambiar su destino. Pero la bondad, la auténtica bondad, ésa no existe, ni en la tierra de los cobardes, ni en el cielo de Dios, quien siembra sufrimientos a diestro y siniestro, para que nos pasemos toda la vida pidiéndole que nos libre de todo mal.
¡Bien hecho! El papel de alma caritativa corresponde a los que tienen miedo de tomar decisiones en la vida. Siempre es mucho más fácil creer en la propia bondad que enfrentarte a los demás y luchar por tus derechos. Siempre es más fácil escuchar una ofensa y no reaccionar que tener el coraje de enzarzarte en un combate con alguien más fuerte. Siempre podemos decir que no nos ha alcanzado la piedra que nos han lanzado, y de noche, sólo de noche, podremos llorar en silencio nuestra cobardía.
En el curso de su vida, Veronika había advertido que un gran número de personas que ella conocía comentaban los horrores de la vida ajena como si estuviesen muy preocupadas por ayudar, pero en verdad se regocijaban con el sufrimiento de los otros, porque esto les hacía creer que eran felices, que la vida había sido generosa con ellas.
- La locura es la incapacidad de comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y de ser ayudada, porque no entiendes la lengua que hablan allí.
- Todos nosotros ya sentimos eso.
- Todos nosotros, de una manera u otra, estamos locos.
¿Te acuerdas cuando me preguntaste cuál era la diferencia entre un médico y un mago? Pues bien, no hay magia.
Nuestro cuerpo empieza a destruirse desde que nace. Somos frágiles. Criaturas pasajeras. Cuanto queda de nosotros son nuestras acciones, el bien o el mal que hacemos a nuestros semejantes, ¿comprendes lo que quiero decirte?
¿Por qué tan lejos de los dioses? Quizá por preguntarlo.
¿Y qué? el hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas. ¿Qué epifanía podemos esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la dialéctica judeo-cristiana? Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que abrir de par en par la ventana y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana, y nosotros con ella. Es la muerte, o salir volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo.
Trabaja como si no necesitaras el dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo.
how many times do you need to get hurt for you to know it's time to let it go?
Suele tener muy buen gusto. Muy cuidadoso con su apariencia y su forma física. Le gusta tener buen aspecto. Es generoso. Opta por una vida sensata, disciplinada y sosegada. Le cuesta confiar en la gente. Busca bondad y el reconocimiento de su pareja. Tendencia a ser inseguro. Es muy concienzudo.
¿Para qué te van a decir que los amigos pueden no estar siempre? ¿para que no confíes plenamente en nadie? Te dicen la mitad de la historia para que a lo largo de la vida descubras la otra mitad. No pretendas nunca que te cuenten toda la verdad, porque siempre va a haber un detalle que te vas a estar perdiendo. {SofiaS}
NO JUEGUES CON LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS. NO TOLERES QUE LA GENTE JUEGUE CON LOS TUYOS.
Relájate. No pierdas el tiempo sintiendo celos. A veces se gana y a veces se pierde. La competencia es larga y al final solo compites contra tí mismo.
Everything in life is temporary. So if things are going good enjoy it because it won't last forever. And if things are going bad, don't worry, it can't last forever either.
En cambio, y permítame la vanidad, yo no, yo soy de aquellos que no ignoran que la realidad tiene dos caras.. ¿qué dos caras? ¡veinte caras! ¡cien caras! y que la que más a menudo nos muestra es la falsa..
How things can change.
I don't understand how you can smile all day long but cry yourself to sleep at night. How pictures never change but people in them do. How your best friend can become your worst enemy, or how strange it's when your worst enemy turns into your best friend. How forever turns into a few short months that you'd do almost anything to get back. How you can let go of something you once said you couldn't live without. How even though you know something is best for you, it just hurts the same. How the people who once wanted to spend every second with you, think a few minutes of their time is too much to spare. How people make promises to be broken. How people can erase you from their lives just because it's easier than working things out
- Mira, a nadie le causa mucha gracia, Harry. -dijo Fred con seriedad-. Imagínate que algo sale mal y nos quedamos convertidos en unos imbéciles escuálidos y con anteojitos.
Harry no sonrió.
El corazón humano sigue siendo víctima de engaños monstruosos